sábado, 14 de septiembre de 2013

“ENTRE CUENTOS, RISAS, CULTURA Y CANTOS”


 

“ENTRE CUENTOS, RISAS, CULTURA Y CANTOS”
No sé por dónde empezar a contarles acerca de mi mas reciente y divina experiencia vivida en unos de esos días que le dedico a mi tierra querida, porque les aseguro, que esta vez si que me pasé unos días formidables, bueno, en honor a la verdad, todos solo son. En fin, ya veré, ya verás, espero que mi delicioso recorrido te pueda encantar!.
Antes que nada, había que conocer, explorar y visitar cada punto de la Región Sur de la República Dominicana, papel este, que debia realizar como parte del equipo coordinador, y que por supuesto, posteriormente, en la fecha prevista, justo a finales del mes de julio del 2012, haríamos cita conjuntamente con los excursionistas hacia el mismo.  Cuatro fueron los viajes que nos sirvieron de antesala a la toma de decisiones de cuales finalmente eran los sitios elegidos para llenar las espectativas ofertadas en ese sentido. Y saben que?, todos los aventureros de este viaje lúdico-cultural ya estaban ansiosos porque llegara el gran día!; me llamaban todos los dias!. Si!, el entusiasmo de todos era abrumador!. Ayudar con los preparativos de esta aventura, ha sido una de las experiencias y tarea, que me han llenado muchas satisfacciones, pues desde antes, durante y despues, vivi grandes sorpresas y emociones, disfruté intensamente de cada detalle, todo el embalaje, siempre aunada a todos los coordinadores del mismo, los cuales nombraré más adelante, al igual que nuestros excursionistas.
Fue una disciplinada y maravillosa experiencia que trajo consigo de todo.
En un primer viaje, logramos supervisar y conocer, las Cuevas del Pomier, la Iglesia de Nuestra Senora de la Consolacion, ambos estan alojados en la Provincia de San Cristobal; seguimos hacia Bani, Provincia Peravia, donde exploramos el Centro Cultural Perello, el Ayuntamiento Municipal, donde se aloja un Museo muy interesante, en el que conservan reminiscencias de Maximo Gomez, e igual visitamos la casa donde este habia pasado parte de su vida, donde tambien lo conservan como Museo; para luego continuar hacia Azua, y entre Playa Caracoles, donde conocimos a la sra. "Anke", su esposo e hijo, quienes nos brindaron excelentes atenciones y degustamos de un cafecito divino; y Las Charcas, lugar este, donde uno de nuestros coordinadores de viaje es oriundo (Lic. Salvador Gonzalez), lugar donde pasamos hermosos y acalorados momentos, el Ing. Mauricio Rodriguez, el Dr. Miguel Montalvo y el Lic. Gonzalez, se sentaron a disfrutar de unas cervecitas, la arq. Japonesa Capellan y una servidora, optamos por tomarnos un jugo. En cada uno de estos lugares recorridos hicimos contactos con las personas correspondientes, para asi poder dejar amarradas las reservaciones de los dias en los cuales habriamos de retornar con nuestross excursionistas, al tiempo que tambien tomamos sendas fotografías.
En nuestro segundo y tercer viaje, entre otros tantos que he de describir en la reseña que estamos compartiendo, conocimos ademas: el Balneario de Las Marias, donde nos desmontamos y comimos ¨yaniqueque¨ (mezcla de harina con huevo, un toque de sal y aceite, frita en forma de disco), y tomamos jugo de chinola. 
Seguimos nuestros pasos, y bajo aquellos largos y aparentes interminables recorridos, nos tropezamos con ¨Las Caritas de Los Indios, a donde me arriesgué a subir, para no perderme de la impresionante vista que se observa desde allí del Lago Enrriquillo, waooo! … Majestuosa vista!. Jump!. Grande fue luego para bajar de ahi, jjajajajajja, que lio, jjajajajaj, yo no queria y no podia bajar, jjajajajajjaj, que les parece?, jjajajajajajaj, me abrazó algo de pánico, si, de veras. Posteriormente cruzamos a ¨Las Azufradas¨, lugar donde hoy solo viven una limitada cantidad de Iguanas y Cocodrilos; ya que, el referido lago se ha tragado poco a poco toda la flora y fauna del lugar y gran parte de la región sur de mi País. En estos momentos, lloro, si, lloro de impotencia, pues es una tremenda pena, no poder ayudar a aquella inocente vegetación y a las especies marinas y terrenales que habitan dicho entorno, hay que ver la resequedad de los arboles, el deterioro de ese ambiente, el cual, alguna vez fuera verde y lleno de vida, y que hoy, se hunde con el paso de aquel lago monstruoso. Alli conoci al pez llamado "guabina".  Hasta permiso le pedi a esa triste naturaleza, la cual ha quedado prendada de mi alma, para tomarles unas fotos y asi, no solo guardarla en mi interior, sino ademas, hacerlas parte de ese testimonio de su existencia casi inexistente, y la naturaleza se hizo mi cómplice, por supuesto, ella y Yo, Yo y ella fuimos mas que amigas, hermanas!. Asi es, posó frente a mi, transformada, tomando cada figura, coqueta, ligera, tras un suave frescor, con aquel olor suyo, el murmullo de la brisa acariciaba mi rostro, y, quedé atrapada o me dejé atrapar como una nena de pecho bajo los hechizos del entorno, y mis ojos recorrieron todo aquello por ultima vez, y luego, se bañaron de nostalgia. Nos marchamos de alli, no sin antes, prometerle a mi hermana naturaleza, que volveria por ella y asi curar cada herida que hoy la lacera. 
Quedé muda por un rato. Y seguimos rodando. Mientras, de vez en vez, movia mi cuello y brazos algo cansados por la extensa trayectoria, para poder relajar en algo dichos musculos, y asi, lograr agotar la ruta propuesta por nosotros y que en honor a la verdad, eran imprescindibles, pues los debiamos supervisar. Yo seguia al volante conduciendo mi Hyundai (Tucson) color negro, quien se portara como toda una campeona en todo momento, es otra de mis fieles amigas.  A Neyba conocí, sus ricas uvas comí, su gente linda y amable nos cautivaron, su mercado libre nos abrazó y no se quieran imaginar, la odisea que resultó poder salir de aquel lugar, pero sin sendas fotos tomar de allí tampoco salí.
Uff! ... Llegamos a La Descubierta!.  Quien me lo diría?. Allí nos alojamos en un hotel del lugar, porque nos arropó la noche, sin poder dar marcha hacia atrás.  Allli, conocí el ¨Balneario de Las Barias¨. En esta parte de mi Patria, divisé, que desde las 6:00 de la tarde, había toda una procesión y no precisamente de una iglesia. Si, nada más y nada menos, que el desplazamiento de los oriundos de aquel lugar a degustar las caricias de tan divino balneario, quienes llevaban entre sus pertenencias cargaban unos pantalones cortos y medio cortos unas que otras jovencitas, batas de cama, unas que otras damas, bermudas, unos que otros hombres, salvo los que marchaban con sus vestimentas puestas para salir hacia algún otro lugar, y en sus manos, y de modo muy natural, cepillo y pasta dental, jabón de cuaba, algunos, shampoo, acondicionador, el peine no podía faltar, toallas y mas, de todo lo cual me nutrí, ante mi ignorancia de las costumbres pueblerinas, tomamos fotos hasta más no poder. Definitivamente, que por haber nacido y vivir en la ciudad, me habia perdido de estos dignos lugares, gentes y valores propios de esta parte de mi Patria.
Con la luz del alba, un rico olor a café sureño nos espabiló, y para sorpresa nuestra, ya el dueño del hotel lo había colocado sobre una mesita de aquella pequeña salita, el que degusté y saboreé divinamente. De allí nos transportamos hacia Jimaní, no sin antes pasar por distintos bateyes y sitios que forman parte de todo aquel entorno, les confieso, que al hacer dicho recorrido, mi pecho se sobrecogia fuertemente.  Cruzamos por Boca de Cachón, e hicimos otra parada, para así poder disfrutar de aquel mágico balneario, wao! … En esta parte, mi hermana naturaleza lucia radiante, rodeada de un verdor esperanzador. Que belleza!. Sin fotos no me quedé!. Mientras estaba en este balneario viví una tierna y maravillosa experiencia, la cual me hizo quedar estupefacta: Pues había una jóven madre, a lo sumo de unos 18 años de edad, quien alrededor de las 8:30 de la mañana, ya estaba bañando a sus 3 pequeños críos, dentro de los cuales, había un niño de unos 5 meses, según nos comentó, y saben qué?, lo estaba enseñando a nadar solito! … Wao!. Encontré eso tan extraordinariamente hermoso e increíble!, y hasta me atreví a pedirle que me permitiera tomarle unas fotos, para registrar en mis memorias esas bellas imágenes de toda aquella parte de esa nueva historia, de tan esplendoroso momento, a lo que ella asintió sin ninguna molestia, e hice tantas fotos como pude, tanto de ellos, asi como tambien, de todo aquel hermoso espacio, donde las Cataratas del Niágara le quedan cortas!. Se los aseguro.
Nos marchamos de alli, para luego recorrer hacia la Provincia Barahona. En Cabral nos aseguramos de reservar el alojamiento del personal que habriamos de llevar y tener todas las coordenadas de los gastos de lugar a tales fines. Igualmente, visitamos al Dr. Temo, cabralence, quien en una oportunidad perteneciera a Las Cachuas de Cabral y con quien coordinamos toda la actividad de dicho lugar y posibles contactos del entorno para el exito de nuestros intereses; del mismo modo visitamos a "Dona China y Cola Blanca", dos figuras pintorescas y muy respetadas de Cabral; asi como tambien, pasamos por el "Polo Magnetico"  y varios diminutos balneanios.  No nos perdimos del Parque Infantil, de contactar a "Los Pintaos", la Casa de Maria Montez, la Universidad Autonoma en Barahona, entre otros lugares, todo asi, reiteramos, para poder tener un debido ordenamiento en virtud del objeto de nuestros recorridos. En cada uno de nuestros viajes, la Arq. Capellan se encargaba de ir cronometrando el tiempo de todos los lugares visitados concomitantemente a cada parada que hicimos, aunado al de las trayectorias en las distintas carreteras. Esta fase a manera de reconocimiento de lugares, la realizamos: la Arq. Japonesa Capellan, el Ing. Mauricio Rodiguez, el Dr. Miguel Montalvo, el Lic. Victor Hugo Medina y una servidora. Como la Arq. Capellan ya habia estado en la Provincia Bahoruco, donde se encuentra El Hoyo de Pelempito y a Bahia de Las Aguilas, proximo a Pedernales, pues decidimos no ir a realizar el levantamiento de estos y nos dejamos pues, guiar por las recomendaciones que al respecto nos sugiriera nuestra distinguida orientadora cultural, la Arq. Capellan, quien fuera un motor a toda maquina en este proyecto.
Bueno, bueno, bueno, ya está!
Y por fin! … Llegó el primer día del fin de semana esperado, para nuestra hazaña terrenal vivir!!
Hacia la Región Sur me aventuré, junto a viejos y nuevos amigos y a otros por conocer, para así, despojada del bullicio de la ciudad, dar riendas sueltas a un descanso veraniego, a toda mi imaginación y a ese espíritu aventurero, de poeta y un poco bohemio que todos llevamos dentro, y que en suma, prometía ser estrepitosamente fabuloso. Llena de gran avidez y magnas expectativas por saborear de lo nuestro a flor de piel.
Con lindas personalidades para el Sur de mi País me encaminé. De la hermosa familia de Juan Manuel Alejo y su amiga invitada me maravillé. Junto a la familia de Nolberto Soto cuanto disfruté. Con José Peña, Leonardo de Jesús, a Vilma, Ana Lidia, Camelia Michel, uf!, Juana Miguelina y Freddy Ortiz no se lo quisieron perder.  Luís Heredia, y cuando Martín Hidalgo se enteró de tan estupenda ruta a nuestro tour se incorporó y Tiffani no se quedó, Mauricio César y Alejandro, se unieron al clan, y una que nos llevamos a chepita: Cristina Rincón; y más adelante sabrán con que otros amigos nos hicimos acompañar. Llenos de expectativas y mucho mas!.
Uy, uy,uy!.  Cuanto gozar!. A gozar, a gozar!.  Eramos un grupo con una excepcional solidaridad y hermandad. cuantas cosas curiosas pasaron, y de todos aprendimos recíprocamente un mundo. Y así, alegres, ilusionados por aprender de lugares que para muchos, son poco conocidos, y aprestos para que nadie nos cuente, así les parezca muy elocuente; de este modo, y con la lista pasada, desde la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Primada de América, abordamos aquel bus que nos llevaría a recorrer acuestas tierras.
Cautelosos, con un chofer quisquilloso, algo aburrido, ay mama!, por suerte siempre me encomiendo al Todo Poderoso antes de salir de mi casa, durante y hasta que a ella retorno; porque ese si que estaba molesto y para nada gozoso, pues aquella institución le había encomendado salir de trabajo en su época de descanso, y aunque bien por nosotros pagado, igual estaba sin deseos de irse hacia el Sur a cumplir nuestro paseo.
A decir verdad, conformábamos un grupo de excursionistas fabulosos, de toda clase de géneros, oficios  y profesiones habíamos un poco: músicos, pintores, lectores, amas de casa, artistas, fabulistas, empresarios, cuentistas, intelectuales, militares, ensayistas, poetas y locos, ya les dije, de todo un poco. Y así, entre cuentos, risas, cultura y cantos, hacia el Sur marchamos felices, aventurando y por demás, gozando y silbando.
Aunque por supuesto, siempre existe un pelo entre la sopa, pues les cuento, que en el trayecto aparecieron, dos o tres que andaban con el pie izquierdo o algo así como al revés, de igual modo los debía de tratar, y a todo aquello no reparé, para disponerme a aprender de todo cuanto nos ofrecía nuestro tour lúdico-cultural, y a disfrutar, sin nada de frías ni tomar licor, a eso me dediqué; asumiendo junto a los demás coordinadores la responsabilidad de nuestra jornada aventurera, hasta me atrevería decir, que en cierto modo y mientras pasaran estos tres días, como una atenta madre lo mas que pude intenté ser.
Mientras nos encaminábamos hacia los lugares pautados, a cada excursionista su material de apoyo obsequiábamos, para así reforzar cualquier impresión que los guías pudieran obviar. Unos que otros poco caso le brindaron, los doblaban y al final los votaron, pero ésto no nos desalentó, y continuamos con el deber de mantenerlos ilustrados, llenándonos de la satisfacción del deber cumplido y logrado.
San Cristóbal nos esperaba, y en Pomier hicimos un alto, para de aquellas maravillosas cuevas por donde paseaban nuestros indígenas algo distinto aprender; en Nuestra Señora de la Consolación nos desmontamos del bus en el cual de jornada andábamos, allí pudimos escuchar al sacerdote de la iglesia, para luego apreciar de los murales de Velazanetti, y después descender hacia el sótano, donde se conservan entre otras cosas, el primer ataúd en que fueran depositados por vez primera, los restos de aquel dictador, y por demás tirano, el extinto Rafael Leónidas Trujillo, quien tanto dolor y sufrimiento a mi Patria una vez causara.
Continuamos nuestro majestuoso y cultural recorrido, entre unas que otras rifas, risas, cuentos y cantos. Y nos nutrimos de sendos encantos, cuando finalmente entramos: al Centro Cultural Perelló, al Museo situado en el segundo nivel del Ayuntamiento de Baní y a la cuna de Máximo Gómez llegamos. Cuantas enseñanzas, a corto plazo.
¡Caracoles! … arribamos a la playa! … Y regocijados, con sata algarabía, nos desmontamos a conocer de ella, escondida entre la arbolada, si desde que la vi de ella he quedado eclipsada.  Para luego quedamos maravillados de la linda acogida que nuestra anfitriona nos obsequiara, y a comer “chivo guisado” se ha dicho!. Si, por Anke, ricamente elaborado, una nativa de las Charcas de Azua.  Y en Playa Caracoles, aquella mismita por donde Francisco Alberto Caamaño Deñó en el 1973 entrara, junto a los oriundos del lugar, hicimos en botes, el simulacro de la travesía por donde Este arribara por acuesta espaciosa playa. Allí pasamos una intensa y angelical tarde, aunada a las finas y humildes atenciones de aquella noble y apreciada anfitriona, quien con tanto amor y esmero nos esperaba, para a todos por igual darnos lo mejor de ella.
Caída la tarde de Caracoles nos marchamos, no sin que antes, un golpe me abrazara maltratando mi pierna izquierda, mas, eso, no pararia mi fiesta!. No, que va?, para nada, jjajajajajja.  Y así, luego de una cálida despedida, de nuestra linda anfitriona, partimos hacia Cabral. Allí nos arropó el crepúsculo.  Y luego de un buen baño y una rica cena, despojados de todo, y entregados a la magia de la ocasión, nos esperaba el deleite de una especialísima y espectacular noche de blanco, y como respetuosos del protocolo, asistimos pulcramente de blanco y glamourosos!, entre muy pocos de otros tonos.
Después de tanto "sube y baja" del bus, al Centro Diocesano de Cabral fuimos a parar, donde festejamos nuestra noche de bohemios, degustamos de un exquisito cóctel, el canto de los grillos y de una que otra ranita y conversatorios por doquier.
Ummmmmm!!! ... Al toque de los dedos mágicos de nuestro maestro musical, el distinguido amigo Lic. Salvador González o mejor conocido como "Salvatore", así como de las tonalidades de los distintos artistas y poetas a todo dar, asistidos de las visitas de Autoridades Municipales de Barahona y de Cabral, y de aquella hermosa noche estrellada, alumbrada por una reluciente luna llena, cargada de pureza, alegría, parida de altura,  magia, colorido, esplendor, risas, cuentos, cultura y cantos.
Un toc toc, un clan, clan, un pri, pri, "paraos de la cama", y así nos sorprendió el nuevo sol.  Ya que importa qué toque o pito fuera el que entonaran, para recordarnos que había que alistarse, esta era una de las tareas, que el coordinador encargado de disciplina del tour, el Ing. Mauricio Rodríguez, tenia que hacer, para a tantas personas poder despertar. Uuuuuf!.  Si, a pararnos de nuestra madriguera, para continuar nuestra gesta aventurera hacia cuestas maravillosas tierras.
Y rumbo hacia Bahía de las Águilas y el Hoyo de Pelempito junto a nuestros amigos me encaminé.  Magnificas y hermosas vistas panorámicas rondaban adornando el entorno por doquier.  El Balneario Los Patos, Villa Miriam, el Balneario San Rafael, las Lagunas de Oviedo, Paraíso, Enriquillo, el Parque Eólico, en compañía además, de aquel ilustre guía turístico, quien nos nutria de mas cultura, por cada punto a recorrer.
A Pedernales y la frontera con Haití! … Para qué?, gritaban algunos, no se por qué?. Si justo a conocer esto y más, nos arriesgamos a esta aventura recorrer.
Un estrepitoso grito nos sorprendió: LLegamossssssssss!
Siiiiiiii! … Wao, wao, waooooooooo! …
Bahía de Las Águilas! … No lo puedo creer! … Me pellizqué una y otra vez, para ver si era cierto lo que mis ojos se anonadaban al ver! … Si, si, siiiiiii! … Que emoción! ... Hasta del pecho mi corazón quería salir, al observar tanta majestuosidad y solo atinaba decir: Estoy en el Paraiso!. No lo puedo creer!.
Allí nos esperó Santiago Rodríguez, el anfitrión de tan esplendoroso espacio terrenal, nos asistió y protegió con salvavidas, quien nos presentó a su atenta esposa, y acto seguido abordamos la lancha que nos conduciría, a disfrutar y a nutrirnos de una exótica y exuberante costa ecológica, por mis asombrados ojos, jamás vista!. Y les aseguro que me he disfrutado de maravillosas bellezas, pero nunca de una como la que nos ofrece esta nueva experiencia.
Esto es un sueño! … Estaré dormida o despierta? … Me dije en alta voz, no, no lo se. Madre mía!.  Es que no lo puedo creer! … Es bella, bella, bellisisisisisisisisima! ... Mis ojos se embrujaron, estaban extasiados, las niñas de mis pupilas lloraron ante tanta exótica, sublime y maravillosa belleza que nos regala la madre naturaleza. Cuanto esplendor y bellezas juntos! … Mi interior quedó suspendido, como en shock, se nublaron mis sentidos, se aceleró mi corazón, por todo el entorno que adornaba aquel paradisíaco lugar, no podía resistir, me emborrachó aquella basta experiencia y a viva voz musité: Dios del Cielo! esto es un encantooooooo!.
Bahía de las Águilas es, definitivamente un verdadero paraíso!. Ummmmmm! ... Seguro que Adán y Eva ya pasaron por el, por eso se encuentra tan escondido, al parecer esos dos no deseaban compartir esto contigo ni conmigo, ja, ja, ja, ja, ja, pobrecillos, fallaron en el intento, porque nosotros ya lo descubrimos y no nos perdimos de todo aquello.
De aquella lancha apresurada bajé, la arenilla limpia y blanca de la playa en mis manos tomé, recorrí como loca todo el entorno, fotos por doquier tomé, di saltos peor que una doncella primaveral, para nada me atrincheré, me solté, si, por completo me desinhibí, a gozarrrrrr!, me dije.  Y a maravillarme de todo aquello me dediqué y con todo mi ser esbocé las gracias a nuestro Creador, por permitir la existencia de aquel grandioso y estupendo espacio, así como también, por el hecho mismo de mi presencia para saborearlo con mi esencia.
Y fue tanto mi agitado encanto, que me dejé acunar por los brazos de Morfeo, siiiiiii! …. Jajajajajaj … Este se apoderó de mi piel, de todo mi cuerpo, cegó mis sentidos por largos instantes, lo pueden creer?. Y así, me dejó recostar como poseída en aquel duro banco de cuesto mágico encanto, y dormida quedé atrapada por sus lazos. Mientras, algunos quedaron leyendo al otro extremo, y los demás, dejándose quemar de aquel astro solar que acariciaba la inmensidad de aquellas aguas.
Al despertar, escuché a dos peleando por aquel infeliz banco, donde el sueño me asaltó sin esperarlo, y al pobre Morfeo lo hicieron pedazos, “no más” que por yo estarlo ocupando con mi cuerpo transfigurado, rápidamente me incorporé, si!! … de un salto me paré, con un poco de vergüenza, algo extrañada, algo risueña, un tanto enamorada de aquella playa, aun extasiada, pero feliz de estar aun en aquel magnifico espacio, del cual no nos quisiéramos marchar. En verdad, les cuento que, pareciera que todo aquello lo estaba soñando!.
En otra lancha retorné al restaurant, donde degusté un rico y exquisito manjar, todo de río, todo de mar, una que otra ave, arroz, ensaladas, postres, cervezas frías, un poco de pan y algo más. Todo esto aunado a las finas atenciones con las que nos abordaron los anfitriones de ese mágico lugar, los cuales se desvivieron brindándonos una acogida excepcional, comprometiéndonos de este modo, a que retornemos más rápido que en bola de humo a tan inolvidable sitio espacial, pero que lamentablemente, de aquí nos debíamos marchar, pues nuestra ruta debíamos de continuar.
Con las pilas recargadas, rebosantes de energía y con el mismo espíritu aventurero que nos acompaña, subimos de nuevo al bus, para dirigirnos a conocer otro sublime lugar. Y así, una vez más, entre risas, cuentos, cultura y cantos, hacia el parque Nacional de la Sierra de Bahoruco nos aventuramos, para al Hoyo de Pelempito conocer, pues no nos lo podíamos perder.
Ya subiendo hacia el sendero que nos habría de conducir hacia aquel otro espacio tan deseado, nos anunció el chofer del bus, señores: "esto se esta calentando y tendremos que detenerlo para ver hasta donde llegamos", ….. ja, ja, ja, ja, ja, … el bus se descompuso, jajajajajajaj, increible, pero cierto!, jajajajajajjaj.  Hasta esto hubo de pasarnos, no, no, no, pero aun así, a éste, solo dejamos, para que así resolviera lo que al bus estaba pasando, ya que no pudo llegar hasta el punto que estaba pautado dejarnos.  Todos juntos bajamos y hacia el Hoyo de Pelempito nos encaminamos, aunque al final, unos que otros, no quisieron acompañarnos.
Perdernos de aquel bosque frío y encantado, noooooo! ... Eso jamás!. Ni en broma, para nada pensarlo, si de los cobardes no se ha escrito nada valioso y nosotros vamos a lograrlo!
Si, si, siiiiiiiiiiii! … al Hoyo de Pelempito a caminar se ha dicho!.
Caminamos, y así con mi pierna aun adolorida por el golpe del día anterior, con la esperanza de llegar hasta aquel famoso y frondoso hoyo, viví mi primera vez, como una niña alegre y feliz, no es lo que están pensando, no se trata de eso, no sean tan mal pensados, ja, ja, ja, ja.  Se trata nada mas y nada menos que de aquella hermosa tarde fresca y crepuscular, cuando cerca y luego de llegado el ocaso, realicé la aventura de precipitarme a caminar como nunca en mi vida lo había realizado, 7 ½ km de ida a pie!!, junto a ''Lucas y Don Fernando", jajajaajajja … Si, tal y como reza nuestro argot popular:  Un ratito a pie y otro caminando! ... Jjajajajajaj
Wao, wao, waoooo!. Nunca lo había pensado, y mucho menos intentado, y sin embargo, me sedujo el Hoyo de Pelempito a recorrerlos como el primer gandul sin ser desgranado.
Cuanto reír, cuanto gozar, pues a cada pasados cinco minutos con uno que otro caso nos tropezábamos, todos desesperados por llegar primero, tal si fuere una broma, como si fuese cuestión de orgullo quien lograse realizar antes que nadie tan largo y relajante recorrido hacia aquel recóndito espacio.
Señores tómenlo al paso, le decía a algunos que nos pasaban muy precipitados por llegar a aquel majestuoso bosque encantado, si lo importante es llegar, no importa a que hora o cuando, si a eso es que salimos sin dos veces pensarlo.
Y así, sumergida entre aquel entorno encantado, repleto de su magia natural, con algunos de mis amigos, Manuel Santiago Muñiba, Santiago Taveras, Rubí Valerio, Rhina del Villar caminando, bajo la frescura de aquellos altos pinos y naturaleza reverdecidos, de tan esplendoroso y hermoso bosque, felices y súper maravillados, junto a mi comadre Rosa Alba Pascual de Peña, mi fiel asistente y colaboradora, su esposo Juan Pablo Peña Pallamps, quien asumió el rol de sindico del bus por esos tres días, lo cual impecablemente logró, manteniéndonos higienizados a ton y son, y a otros tantos, nos arriesgamos, un ratito, un rato mas y otro tantito, casi llegamos, de veras?, ustedes que creen?, si a penas estábamos empezando, pero nadie sabía hasta cuando!, ja, ja, ja, ja, … porque la esperanza de llegar era lo que nos llenaba de ánimo.
Si muero de esta, usted irá presa!, esto es una falta de respeto!, eso me gritó el Dr. Brea Tío, lleno de pánico y furor, quien por sus impotencias de salud, tampoco llegó a aquel sueño por tantos deseado, pero al menos, no hay que dudar que lleno de orgullo lo intentó. Ay Dr. Brea, por favor, seamos conscientes y un poco sensatos, no es nuestra culpa que el bus sufriera estragos antes de llegar al lugar pautado. Si Usted gusta, no siga tras nosotros para que no se aflija. Ya veremos a quien enviamos para rescatarlo.
Minutos mas tarde, entre otros, nos topamos con Seferino Rodríguez, diciéndonos, ¨ésto no se le hace a nadie, caminar tanto y por que nos hicieron esto?¨, … a quien también el venció cansancio y su hazaña de llegar hasta el Hoyo de Pelempito malogró, tremendo esfuerzo, saludamos su gran intención. Y muy respetuosamente, le repeti lo mismo que minutos antes le manifestara al Dr. Brea.
Desde lejos se oyó a alguien gritar: ¨Esto no tiene fin, devuélvanse!¨. Mientras, seguíamos entre risas, ja, ja, ja, ja, cuentos y cantando, hasta que pudimos encontrar en el camino, a otro desertor de aquel esperado destino, ah!, verdad, miren nada más, era el profesor Nolberto Soto, quien absorto, solo, y quien creyese que estaba perdido en aquel mágico bosque, y no sabia por donde más debía recorrer para al Hoyo de Pelempito poder ver!.
Créanme que de aquel magno lugar se encontraba justo al lado al lado de El, mas no lo sabia, y así, abandonó su inquietud de llegar al Hoyo de Pelempito, mientras, corría despavorido, gritaba atónito y desesperado.
Mi pobre compadre quedó atrás por una molestia muscular, mas, su esposa me acompañó hasta el final del camino. Que si esto, que si aquello, que si lo otro, una excusa conducía a la siguiente, mas las fuerzas no les rindieron por estar algunos enfermizos, otros por estar de apresurados, rezagados, por refunfuñones, desertores de mágicas aventuras y disgustados, quedándose sin vislumbrar ni desde lejos el Hoyo de Pelempito, maravilloso y encantado.
Pasadas largas horas, de repente venían de regreso unos que sí lo habían logrado, el Lic. Alejandro Arvelo, el Agrim. Lepido Escarfuller, Lenin Escarfuller, el Dr.Miguel Montalvo, Alejandro Capellán, junto al guía turístico, Matos Feliz, y muy pocos tantos y nos dijeron a viva voz: “continúen, les queda poco, es hermoso, hay que verlo y vivirlo, ya nosotros lo logramos”!. Y haciendo nuestras esas positivas y alentadoras palabras, con mas fe continuamos y así deleitarnos y lograr saborear de aquel lugar encantado.
Al Hoyo de Pelempito llegamos! … Mama míaaaaaaa! 
Volví a quedar en shock! … Me quedé estupefacta, toda absorta … Esto es demasiado! ... Es definitivamente majestuoso! … Apoteósico! ... Otra belleza indescriptible!.
El Hoyo de Pelempito!.  Escondido en aquel refrescante sendero, entre suave y fuerte brisa, frío sin igual, neblina, nutrición para el alma a lo natural, pureza, verdor, profundidad, inmensidad, mágico, estupendo, majestuoso y sin igual!, una vista excepcional, una mezcla de tantas cosas a la vez, belleza digna desde todo lo alto poder apreciar! … Igual de fotos me llené, para mis hijos, mis nietos, para ti, o no se quien mas a la vez, la podrán apreciar. Para personas como tú, como aquel, para usted, y para seres soñadores y amantes de su Patria, como yo.
Ya retornábamos de regreso hacia el bus, felices, satisfechos de haber logrado tan gratificante caminata, cuando a un kilómetro y medio fuimos rescatados, por el guardia del lugar, momento en el cual, aquel guía pudo percatarse de que habíamos personas allí a altas horas estoqueados y como ven, no fueron solo 7 ½ kms. los que había recorrido, caramba!.  Ya hasta se me había olvidado, pues en total caminamos unos trece y medio kms., orondos y henchidos de orgullo porque lo logramos!,
Y así regocijados de infinitas satisfacciones por aquella insigne hazaña, llenos de nuevas energías, e inmersos de todo cuanto el Hoyo de Pelempito a nuestras almas pudo impregnar a todos los que finalmente hasta él logramos llegar.
Fresca, jovial, y como si nada estuviese pasando, ya les dije antes, como una quinceañera en sus mozos años, alegre, feliz, unas veces paraba, y otras cantando, claro, y con mi botella de agua a sorbos pequeños dando y así infinitamente extasiada por mi meta haber logrado. Sin prisa, sin agitarnos, tranquilos, pero con mucho entusiasmo, y aunque muy pocos, pero al Hoyo de Pelempito felizmente llegamos!.
Como previamente les contaba, muchos desertaron antes de lograrlo, a la gran mayoría devolviéndose por el camino encontramos, quienes orondos se abalanzaron, mas, al hoyo de Pelempito no llegaron, pero igual son dignos de ser apreciados, por lo menos tienen la gracia de haberlo intentado.
Seguimos siiiiiiiiii! … Paramos nooooooooo! … Así de animosa retorné del Hoyo de Pelempito tan pronto el bus abordamos!
Y si alguno me preguntase si volviera a caminarlo, con gusto respondería, vale la pena de nuevo intentarlo!
Hacia el Hoyo de Pelempito, volveré, ra, ra, raaaaa!!! … si, volveré cantado, entre risas, haciendo nuevos cuentos y caminando! … jjajajajaj
Ya de regreso a nuestro lugar de acogida, después de un suculento y relajante baño. También sin prisa, unos, maravillados por la recién vivida experiencia otorgada por la majestuosa y ecológica naturaleza, y otros, abrumados, por no vencer sus perezas, por no completar sus proezas.
Desperté con la luz del alba, junto a una gran colaboradora, Natividad Trinidad, quien me ayudó con gran entusiasmo a preparar el escenario en el que más tarde rendiríamos honor a los padres dominicanos.
Si!. Sorprendimos a los padres en su día de días, y a todos los que hacia a aquella aventura nos acompañaron para tan intrépido viaje, pues lo menos que todos esperaban era un despertar con tan alegre disfrutar. Junto a ellos compartimos un breve espacio, bien amenizado, entre regalos, música, poemas, cuentos, risas y cantos y así iniciamos el ultimo día de nuestra aventura lúdica-cultural, llenos de alegrías y de encantos.
Hacia Barahona nos encaminamos, el Arco del Triunfo atravesamos, en el Parque Central la mayoría del bus se desmontaron, a mi bolso algo buscaba, cuando de pronto me encontré con una amarga nube que ensombreció aquel momento y me hizo presa de no poder salir a unirme al grupo y de varios puntos me perdí de disfrutar, hasta que volví en mi, luego de aquel amargo sufrir.
De “los pintaos” no me perdí, hasta desde el bus unas fotos les tomé; más, no pude disfrutar de aquel centro histórico barahonense, ni de sus iglesias pautadas a visitar, sin telecomunicaciones me quedé, y sin visitar varios lugares quedé, deseaba tanto apreciar la cuna de María Montéz, y ni el ateneo ni los bomberos pudieron apaciguar aquella nube que arropó mi sien y mi piel apoderándose de dolor todo mi ser.
El teatro de Ercilla no pude ver y hasta Casandra Damirón me reclamó por no haber visitado su mansión, a la casa de José Martí, ni se diga, se enfureció por perderme de su ardid.
Llegado cerca del medio día, retomé en parte mis fuerzas, y sin mucho pensarlo, de nuevo al grupo me reintegré, pues debía de continuar con el programa pautado y con altivez. Del Parque Temático también me enamoré, fotos en el tomé por doquier; por el centro de la UASD de Barahona me abandoné y hasta el Sortilegio de Cuto Estevez entoné.
En puro magnetismo me encontré, cuando al Polo Magnético de Cabral llegué, ilusión óptica, incógnitas indescriptibles, verdades, mentiras, en realidad, no lo se, pero de aquel lugar me magneticé. 
El almuerzo de ese día no disfruté, solo refrescos y helados tomé, ya venía algo abrumada por el producto de aquella nube que tristemente descubrí, mas de aquel pulcro lugar me enamoré, la piscina, el pasto verdoso, las plantas, de aquel esplendor, de la paz que me regaló y tanto bien hizo a mi ser, de su gente, el entorno o no se qué.
"Biajaca" frita o al coco con moro y guineítos verdes hervidos con una ensalada de suculentos aguacates todos degustaron a la espera del son de “los palos de Jorge Luis”, en compañía de doña China y Cola Blanca, su marido fiel. Con “las cachuas de Cabral, medio me asusté, pero igual de ellos impregnada quedé.
Exóticos y exuberantes lugares ecológicos saboreé, de una rica fauna y flora de mi hermosa Patria, con sabor a mi tierra, con olor a campo, con sabor a verdad, por nueva vez me enamoré y con gusto al Sur de mi Patria he de volver, y dejarme acunar por el Sendero de Bahoruco, donde el Hoyo de Pelempito me ha de esperar, entre su frescura, sus altos pinos, su mágico entorno, su verdor, Bahia de Las Aguilas, y cuantos otros espacios deba de nuevo pisar.
Y así, llenos de agradecimientos por el apoyo brindado a todos quienes confiaron en nosotros: al Dr. Alejandro Arvelo Polanco, nuestro amigo-hermano sin igual y enlace principal ante la Academia de Ciencias; al sr. Milciades Mejia, actual Presidente de la Academia de Ciencias, junto a sus atent@s y eficientes asistentes y colaboradores; a la Arq. Japonesa Capellán, actual Directora Cultural del Ministerio de Cultura, mujer extremadamente laboriosa, solidaria, incansable, colaboradora entregada y excepcional, quien mano a mano hizo suyo este proyecto, sin medir espacios ni tiempos para su realización; a Matos Feliz y Domingo Abreu Collado (espeólogo), del Ministerio de Medio Ambiente; al actual Rector de la UASD, Mateo Aquino Febrillet, junto a los distinguidos profesores: Dr. Nolberto Soto, Dr. Julio Minaya, a nuestro querido biólogo-ambientalista, Luis Carvajal; Dr. Serefino Rodríguez; Sergio Mejía, Gerente Gral. de Inmenol Industrial; al sr. Claudio, propietario de Copy Marca; ETED; Leidsa; al Periódico HOY; a Glenis, Jenny y Laiza, del Centro Diocesano de Cabral; a Miguel Leger, Director Cultural de Barahona; Dr. Temistocles, cariñosamente Temo, coordinador de las Cachuas de Cabral, junto a estos; al recinto de la UASD de Barahona, a "Los Pintaos" de Barahona; a Jorge Luis, Dona China y Cola Blanca; Anke, su esposo y El Chino su hijo; al Centro Cultural Perelló, al Personal del Ayuntamiento de Bani; a Santiago y su esposa (anfitriones de Bahia de Las Aguilas); aquí los dejo, no sin antes reiterar las gracias a todos los excursionistas sin excepción, los que me permito citar, Alejandro Arvelo, Miguel Montalvo, Rodríguez, Salvador González, Leonardo De Jesús Sánchez, Manuel Santiago Muñiba, Santiago Taveras, Mauricio Cesar Rodríguez, Nolberto Soto, Rosa García de Soto, Anayansi Soto, Mesal Soto, Luís Heredia, Juan Pablo Peña Pallamps, Rosa Alba Pascual de Peña, Seferino Rodríguez, Rhina del Villar, Rubí Valerio, Juana Miguelina Reyes, Freddy Ortiz, Luís Manuel Alejo, Pedro Alejo, Brunilda Alejo, Jeannette Alejo, Sonia Alejo, Vilma Rodríguez, Jacqueline Núñez, José Peña, Miguelina Ortiz, Camelia Michel Díaz, Alejandro Alejo, Rosa Núñez, Martín Hidalgo, Tiffani de Hidalgo, Ana Lidia Abreu, Alejandro Capellán, Natividad Trinidad, Lepido Escarfuller, Lenin Escarfuller, Héctor Brea Tió y por qué no?, también vaya nuestro agradecimiento para el chofer de toda aquella aventura: Miguel Adón. 
Y así, entre risas, cuentos, cultura y cantos, junto a ti que hoy me lees y así concluyo con todo mi amor, mi música, cantos y todo cuanto soy, hasta que volvamos a disfrutar de una nueva aventura igual o parecida a la que te expreso hoy!.  De una forma u otra todos formaron parte de esta aventura, por eso los llevamos en nuestro canto!
© Copyright  MAXIMA HERNANDEZ.
 01/AGOSTO/2012.