“ENTRE CUENTOS, RISAS, CULTURA Y CANTOS”
No sé por dónde empezar a contarles acerca de mi mas reciente y divina
experiencia vivida en unos de esos días que le dedico a mi tierra querida,
porque les aseguro, que esta vez si que me pasé unos días formidables, bueno,
en honor a la verdad, todos solo son. En fin, ya veré, ya verás, espero que mi
delicioso recorrido te pueda encantar!.
Antes que nada, había que conocer, explorar y visitar cada punto de la
Región Sur de la República Dominicana, papel este, que debia realizar como
parte del equipo coordinador, y que por supuesto, posteriormente, en la fecha
prevista, justo a finales del mes de julio del 2012, haríamos cita
conjuntamente con los excursionistas hacia el mismo. Cuatro fueron los viajes que nos sirvieron de
antesala a la toma de decisiones de cuales finalmente eran los sitios elegidos
para llenar las espectativas ofertadas en ese sentido. Y saben que?, todos los
aventureros de este viaje lúdico-cultural ya estaban ansiosos porque llegara el
gran día!; me llamaban todos los dias!. Si!, el entusiasmo de todos era
abrumador!. Ayudar con los preparativos de esta aventura, ha sido una de las
experiencias y tarea, que me han llenado muchas satisfacciones, pues desde
antes, durante y despues, vivi grandes sorpresas y emociones, disfruté intensamente
de cada detalle, todo el embalaje, siempre aunada a todos los coordinadores del
mismo, los cuales nombraré más adelante, al igual que nuestros excursionistas.
Fue una disciplinada y maravillosa experiencia que trajo consigo de todo.
En un primer viaje, logramos supervisar y conocer, las Cuevas del Pomier,
la Iglesia de Nuestra Senora de la Consolacion, ambos estan alojados en la
Provincia de San Cristobal; seguimos hacia Bani, Provincia Peravia, donde
exploramos el Centro Cultural Perello, el Ayuntamiento Municipal, donde se
aloja un Museo muy interesante, en el que conservan reminiscencias de Maximo
Gomez, e igual visitamos la casa donde este habia pasado parte de su vida,
donde tambien lo conservan como Museo; para luego continuar hacia Azua, y entre
Playa Caracoles, donde conocimos a la sra. "Anke", su esposo e hijo,
quienes nos brindaron excelentes atenciones y degustamos de un cafecito divino;
y Las Charcas, lugar este, donde uno de nuestros coordinadores de viaje es
oriundo (Lic. Salvador Gonzalez), lugar donde pasamos hermosos y acalorados
momentos, el Ing. Mauricio Rodriguez, el Dr. Miguel Montalvo y el Lic.
Gonzalez, se sentaron a disfrutar de unas cervecitas, la arq. Japonesa Capellan
y una servidora, optamos por tomarnos un jugo. En cada uno de estos lugares
recorridos hicimos contactos con las personas correspondientes, para asi poder
dejar amarradas las reservaciones de los dias en los cuales habriamos de
retornar con nuestross excursionistas, al tiempo que tambien tomamos sendas
fotografías.
En nuestro segundo y tercer viaje, entre otros tantos que he de describir
en la reseña que estamos compartiendo, conocimos ademas: el Balneario de Las
Marias, donde nos desmontamos y comimos ¨yaniqueque¨ (mezcla de harina con
huevo, un toque de sal y aceite, frita en forma de disco), y tomamos jugo de
chinola.
Seguimos nuestros pasos, y bajo aquellos largos y aparentes interminables
recorridos, nos tropezamos con ¨Las Caritas de Los Indios, a donde me arriesgué
a subir, para no perderme de la impresionante vista que se observa desde allí
del Lago Enrriquillo, waooo! … Majestuosa vista!. Jump!. Grande fue luego para
bajar de ahi, jjajajajajja, que lio, jjajajajaj, yo no queria y no podia bajar,
jjajajajajjaj, que les parece?, jjajajajajajaj, me abrazó algo de pánico, si,
de veras. Posteriormente cruzamos a ¨Las Azufradas¨, lugar donde hoy solo viven
una limitada cantidad de Iguanas y Cocodrilos; ya que, el referido lago se ha
tragado poco a poco toda la flora y fauna del lugar y gran parte de la región sur
de mi País. En estos momentos, lloro, si, lloro de impotencia, pues es una
tremenda pena, no poder ayudar a aquella inocente vegetación y a las especies
marinas y terrenales que habitan dicho entorno, hay que ver la resequedad de
los arboles, el deterioro de ese ambiente, el cual, alguna vez fuera verde y
lleno de vida, y que hoy, se hunde con el paso de aquel lago monstruoso. Alli
conoci al pez llamado "guabina".
Hasta permiso le pedi a esa triste naturaleza, la cual ha quedado
prendada de mi alma, para tomarles unas fotos y asi, no solo guardarla en mi
interior, sino ademas, hacerlas parte de ese testimonio de su existencia casi
inexistente, y la naturaleza se hizo mi cómplice, por supuesto, ella y Yo, Yo y
ella fuimos mas que amigas, hermanas!. Asi es, posó frente a mi, transformada,
tomando cada figura, coqueta, ligera, tras un suave frescor, con aquel olor
suyo, el murmullo de la brisa acariciaba mi rostro, y, quedé atrapada o me dejé
atrapar como una nena de pecho bajo los hechizos del entorno, y mis ojos
recorrieron todo aquello por ultima vez, y luego, se bañaron de nostalgia. Nos
marchamos de alli, no sin antes, prometerle a mi hermana naturaleza, que
volveria por ella y asi curar cada herida que hoy la lacera.
Quedé muda por un rato. Y seguimos rodando. Mientras, de vez en vez, movia
mi cuello y brazos algo cansados por la extensa trayectoria, para poder relajar
en algo dichos musculos, y asi, lograr agotar la ruta propuesta por nosotros y
que en honor a la verdad, eran imprescindibles, pues los debiamos supervisar.
Yo seguia al volante conduciendo mi Hyundai (Tucson) color negro, quien se
portara como toda una campeona en todo momento, es otra de mis fieles
amigas. A Neyba conocí, sus ricas uvas
comí, su gente linda y amable nos cautivaron, su mercado libre nos abrazó y no
se quieran imaginar, la odisea que resultó poder salir de aquel lugar, pero sin
sendas fotos tomar de allí tampoco salí.
Uff! ... Llegamos a La Descubierta!.
Quien me lo diría?. Allí nos alojamos en un hotel del lugar, porque nos
arropó la noche, sin poder dar marcha hacia atrás. Allli, conocí el ¨Balneario de Las Barias¨.
En esta parte de mi Patria, divisé, que desde las 6:00 de la tarde, había toda
una procesión y no precisamente de una iglesia. Si, nada más y nada menos, que
el desplazamiento de los oriundos de aquel lugar a degustar las caricias de tan
divino balneario, quienes llevaban entre sus pertenencias cargaban unos
pantalones cortos y medio cortos unas que otras jovencitas, batas de cama, unas
que otras damas, bermudas, unos que otros hombres, salvo los que marchaban con
sus vestimentas puestas para salir hacia algún otro lugar, y en sus manos, y de
modo muy natural, cepillo y pasta dental, jabón de cuaba, algunos, shampoo,
acondicionador, el peine no podía faltar, toallas y mas, de todo lo cual me
nutrí, ante mi ignorancia de las costumbres pueblerinas, tomamos fotos hasta
más no poder. Definitivamente, que por haber nacido y vivir en la ciudad, me
habia perdido de estos dignos lugares, gentes y valores propios de esta parte
de mi Patria.
Con la luz del alba, un rico olor a café sureño nos espabiló, y para
sorpresa nuestra, ya el dueño del hotel lo había colocado sobre una mesita de
aquella pequeña salita, el que degusté y saboreé divinamente. De allí nos
transportamos hacia Jimaní, no sin antes pasar por distintos bateyes y sitios
que forman parte de todo aquel entorno, les confieso, que al hacer dicho recorrido,
mi pecho se sobrecogia fuertemente.
Cruzamos por Boca de Cachón, e hicimos otra parada, para así poder
disfrutar de aquel mágico balneario, wao! … En esta parte, mi hermana
naturaleza lucia radiante, rodeada de un verdor esperanzador. Que belleza!. Sin
fotos no me quedé!. Mientras estaba en este balneario viví una tierna y
maravillosa experiencia, la cual me hizo quedar estupefacta: Pues había una
jóven madre, a lo sumo de unos 18 años de edad, quien alrededor de las 8:30 de
la mañana, ya estaba bañando a sus 3 pequeños críos, dentro de los cuales,
había un niño de unos 5 meses, según nos comentó, y saben qué?, lo estaba
enseñando a nadar solito! … Wao!. Encontré eso tan extraordinariamente hermoso
e increíble!, y hasta me atreví a pedirle que me permitiera tomarle unas fotos,
para registrar en mis memorias esas bellas imágenes de toda aquella parte de
esa nueva historia, de tan esplendoroso momento, a lo que ella asintió sin
ninguna molestia, e hice tantas fotos como pude, tanto de ellos, asi como tambien,
de todo aquel hermoso espacio, donde las Cataratas del Niágara le quedan
cortas!. Se los aseguro.
Nos marchamos de alli, para luego recorrer hacia la Provincia Barahona. En
Cabral nos aseguramos de reservar el alojamiento del personal que habriamos de
llevar y tener todas las coordenadas de los gastos de lugar a tales fines.
Igualmente, visitamos al Dr. Temo, cabralence, quien en una oportunidad
perteneciera a Las Cachuas de Cabral y con quien coordinamos toda la actividad
de dicho lugar y posibles contactos del entorno para el exito de nuestros
intereses; del mismo modo visitamos a "Dona China y Cola Blanca", dos
figuras pintorescas y muy respetadas de Cabral; asi como tambien, pasamos por
el "Polo Magnetico" y varios
diminutos balneanios. No nos perdimos
del Parque Infantil, de contactar a "Los Pintaos", la Casa de Maria
Montez, la Universidad Autonoma en Barahona, entre otros lugares, todo asi,
reiteramos, para poder tener un debido ordenamiento en virtud del objeto de
nuestros recorridos. En cada uno de nuestros viajes, la Arq. Capellan se
encargaba de ir cronometrando el tiempo de todos los lugares visitados
concomitantemente a cada parada que hicimos, aunado al de las trayectorias en
las distintas carreteras. Esta fase a manera de reconocimiento de lugares, la
realizamos: la Arq. Japonesa Capellan, el Ing. Mauricio Rodiguez, el Dr. Miguel
Montalvo, el Lic. Victor Hugo Medina y una servidora. Como la Arq. Capellan ya
habia estado en la Provincia Bahoruco, donde se encuentra El Hoyo de Pelempito
y a Bahia de Las Aguilas, proximo a Pedernales, pues decidimos no ir a realizar
el levantamiento de estos y nos dejamos pues, guiar por las recomendaciones que
al respecto nos sugiriera nuestra distinguida orientadora cultural, la Arq.
Capellan, quien fuera un motor a toda maquina en este proyecto.
Bueno, bueno, bueno, ya está!
Y por fin! … Llegó el primer día del fin de semana esperado, para nuestra
hazaña terrenal vivir!!
Hacia la Región Sur me aventuré, junto a viejos y nuevos amigos y a otros
por conocer, para así, despojada del bullicio de la ciudad, dar riendas sueltas
a un descanso veraniego, a toda mi imaginación y a ese espíritu aventurero, de
poeta y un poco bohemio que todos llevamos dentro, y que en suma, prometía ser
estrepitosamente fabuloso. Llena de gran avidez y magnas expectativas por
saborear de lo nuestro a flor de piel.
Con lindas personalidades para el Sur de mi País me encaminé. De la hermosa
familia de Juan Manuel Alejo y su amiga invitada me maravillé. Junto a la
familia de Nolberto Soto cuanto disfruté. Con José Peña, Leonardo de Jesús, a
Vilma, Ana Lidia, Camelia Michel, uf!, Juana Miguelina y Freddy Ortiz no se lo
quisieron perder. Luís Heredia, y cuando
Martín Hidalgo se enteró de tan estupenda ruta a nuestro tour se incorporó y
Tiffani no se quedó, Mauricio César y Alejandro, se unieron al clan, y una que
nos llevamos a chepita: Cristina Rincón; y más adelante sabrán con que otros
amigos nos hicimos acompañar. Llenos de expectativas y mucho mas!.
Uy, uy,uy!. Cuanto gozar!. A gozar,
a gozar!. Eramos un grupo con una
excepcional solidaridad y hermandad. cuantas cosas curiosas pasaron, y de todos
aprendimos recíprocamente un mundo. Y así, alegres, ilusionados por aprender de
lugares que para muchos, son poco conocidos, y aprestos para que nadie nos
cuente, así les parezca muy elocuente; de este modo, y con la lista pasada,
desde la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Primada de América, abordamos
aquel bus que nos llevaría a recorrer acuestas tierras.
Cautelosos, con un chofer quisquilloso, algo aburrido, ay mama!, por suerte
siempre me encomiendo al Todo Poderoso antes de salir de mi casa, durante y
hasta que a ella retorno; porque ese si que estaba molesto y para nada gozoso,
pues aquella institución le había encomendado salir de trabajo en su época de
descanso, y aunque bien por nosotros pagado, igual estaba sin deseos de irse
hacia el Sur a cumplir nuestro paseo.
A decir verdad, conformábamos un grupo de excursionistas fabulosos, de toda
clase de géneros, oficios y profesiones
habíamos un poco: músicos, pintores, lectores, amas de casa, artistas,
fabulistas, empresarios, cuentistas, intelectuales, militares, ensayistas,
poetas y locos, ya les dije, de todo un poco. Y así, entre cuentos, risas, cultura
y cantos, hacia el Sur marchamos felices, aventurando y por demás, gozando y
silbando.
Aunque por supuesto, siempre existe un pelo entre la sopa, pues les cuento,
que en el trayecto aparecieron, dos o tres que andaban con el pie izquierdo o
algo así como al revés, de igual modo los debía de tratar, y a todo aquello no
reparé, para disponerme a aprender de todo cuanto nos ofrecía nuestro tour
lúdico-cultural, y a disfrutar, sin nada de frías ni tomar licor, a eso me
dediqué; asumiendo junto a los demás coordinadores la responsabilidad de
nuestra jornada aventurera, hasta me atrevería decir, que en cierto modo y
mientras pasaran estos tres días, como una atenta madre lo mas que pude intenté
ser.
Mientras nos encaminábamos hacia los lugares pautados, a cada excursionista
su material de apoyo obsequiábamos, para así reforzar cualquier impresión que
los guías pudieran obviar. Unos que otros poco caso le brindaron, los doblaban
y al final los votaron, pero ésto no nos desalentó, y continuamos con el deber
de mantenerlos ilustrados, llenándonos de la satisfacción del deber cumplido y
logrado.
San Cristóbal nos esperaba, y en Pomier hicimos un alto, para de aquellas
maravillosas cuevas por donde paseaban nuestros indígenas algo distinto
aprender; en Nuestra Señora de la Consolación nos desmontamos del bus en el
cual de jornada andábamos, allí pudimos escuchar al sacerdote de la iglesia,
para luego apreciar de los murales de Velazanetti, y después descender hacia el
sótano, donde se conservan entre otras cosas, el primer ataúd en que fueran
depositados por vez primera, los restos de aquel dictador, y por demás tirano,
el extinto Rafael Leónidas Trujillo, quien tanto dolor y sufrimiento a mi
Patria una vez causara.
Continuamos nuestro majestuoso y cultural recorrido, entre unas que otras
rifas, risas, cuentos y cantos. Y nos nutrimos de sendos encantos, cuando
finalmente entramos: al Centro Cultural Perelló, al Museo situado en el segundo
nivel del Ayuntamiento de Baní y a la cuna de Máximo Gómez llegamos. Cuantas
enseñanzas, a corto plazo.
¡Caracoles! … arribamos a la playa! … Y regocijados, con sata algarabía,
nos desmontamos a conocer de ella, escondida entre la arbolada, si desde que la
vi de ella he quedado eclipsada. Para
luego quedamos maravillados de la linda acogida que nuestra anfitriona nos
obsequiara, y a comer “chivo guisado” se ha dicho!. Si, por Anke, ricamente
elaborado, una nativa de las Charcas de Azua.
Y en Playa Caracoles, aquella mismita por donde Francisco Alberto
Caamaño Deñó en el 1973 entrara, junto a los oriundos del lugar, hicimos en
botes, el simulacro de la travesía por donde Este arribara por acuesta
espaciosa playa. Allí pasamos una intensa y angelical tarde, aunada a las finas
y humildes atenciones de aquella noble y apreciada anfitriona, quien con tanto
amor y esmero nos esperaba, para a todos por igual darnos lo mejor de ella.
Caída la tarde de Caracoles nos marchamos, no sin que antes, un golpe me
abrazara maltratando mi pierna izquierda, mas, eso, no pararia mi fiesta!. No,
que va?, para nada, jjajajajajja. Y así,
luego de una cálida despedida, de nuestra linda anfitriona, partimos hacia
Cabral. Allí nos arropó el crepúsculo. Y
luego de un buen baño y una rica cena, despojados de todo, y entregados a la
magia de la ocasión, nos esperaba el deleite de una especialísima y
espectacular noche de blanco, y como respetuosos del protocolo, asistimos
pulcramente de blanco y glamourosos!, entre muy pocos de otros tonos.
Después de tanto "sube y baja" del bus, al Centro Diocesano de
Cabral fuimos a parar, donde festejamos nuestra noche de bohemios, degustamos
de un exquisito cóctel, el canto de los grillos y de una que otra ranita y
conversatorios por doquier.
Ummmmmm!!! ... Al toque de los dedos mágicos de nuestro maestro musical, el
distinguido amigo Lic. Salvador González o mejor conocido como
"Salvatore", así como de las tonalidades de los distintos artistas y
poetas a todo dar, asistidos de las visitas de Autoridades Municipales de
Barahona y de Cabral, y de aquella hermosa noche estrellada, alumbrada por una
reluciente luna llena, cargada de pureza, alegría, parida de altura, magia, colorido, esplendor, risas, cuentos,
cultura y cantos.
Un toc toc, un clan, clan, un pri, pri, "paraos de la cama", y
así nos sorprendió el nuevo sol. Ya que
importa qué toque o pito fuera el que entonaran, para recordarnos que había que
alistarse, esta era una de las tareas, que el coordinador encargado de
disciplina del tour, el Ing. Mauricio Rodríguez, tenia que hacer, para a tantas
personas poder despertar. Uuuuuf!. Si, a
pararnos de nuestra madriguera, para continuar nuestra gesta aventurera hacia
cuestas maravillosas tierras.
Y rumbo hacia Bahía de las Águilas y el Hoyo de Pelempito junto a nuestros
amigos me encaminé. Magnificas y
hermosas vistas panorámicas rondaban adornando el entorno por doquier. El Balneario Los Patos, Villa Miriam, el
Balneario San Rafael, las Lagunas de Oviedo, Paraíso, Enriquillo, el Parque
Eólico, en compañía además, de aquel ilustre guía turístico, quien nos nutria
de mas cultura, por cada punto a recorrer.
A Pedernales y la frontera con Haití! … Para qué?, gritaban algunos, no se
por qué?. Si justo a conocer esto y más, nos arriesgamos a esta aventura
recorrer.
Un estrepitoso grito nos sorprendió: LLegamossssssssss!
Siiiiiiii! … Wao, wao, waooooooooo! …
Bahía de Las Águilas! … No lo puedo creer! … Me pellizqué una y otra vez,
para ver si era cierto lo que mis ojos se anonadaban al ver! … Si, si,
siiiiiii! … Que emoción! ... Hasta del pecho mi corazón quería salir, al
observar tanta majestuosidad y solo atinaba decir: Estoy en el Paraiso!. No lo
puedo creer!.
Allí nos esperó Santiago Rodríguez, el anfitrión de tan esplendoroso
espacio terrenal, nos asistió y protegió con salvavidas, quien nos presentó a
su atenta esposa, y acto seguido abordamos la lancha que nos conduciría, a
disfrutar y a nutrirnos de una exótica y exuberante costa ecológica, por mis
asombrados ojos, jamás vista!. Y les aseguro que me he disfrutado de
maravillosas bellezas, pero nunca de una como la que nos ofrece esta nueva
experiencia.
Esto es un sueño! … Estaré dormida o despierta? … Me dije en alta voz, no,
no lo se. Madre mía!. Es que no lo puedo
creer! … Es bella, bella, bellisisisisisisisisima! ... Mis ojos se embrujaron,
estaban extasiados, las niñas de mis pupilas lloraron ante tanta exótica,
sublime y maravillosa belleza que nos regala la madre naturaleza. Cuanto
esplendor y bellezas juntos! … Mi interior quedó suspendido, como en shock, se
nublaron mis sentidos, se aceleró mi corazón, por todo el entorno que adornaba
aquel paradisíaco lugar, no podía resistir, me emborrachó aquella basta
experiencia y a viva voz musité: Dios del Cielo! esto es un encantooooooo!.
Bahía de las Águilas es, definitivamente un verdadero paraíso!. Ummmmmm!
... Seguro que Adán y Eva ya pasaron por el, por eso se encuentra tan
escondido, al parecer esos dos no deseaban compartir esto contigo ni conmigo,
ja, ja, ja, ja, ja, pobrecillos, fallaron en el intento, porque nosotros ya lo
descubrimos y no nos perdimos de todo aquello.
De aquella lancha apresurada bajé, la arenilla limpia y blanca de la playa
en mis manos tomé, recorrí como loca todo el entorno, fotos por doquier tomé,
di saltos peor que una doncella primaveral, para nada me atrincheré, me solté,
si, por completo me desinhibí, a gozarrrrrr!, me dije. Y a maravillarme de todo aquello me dediqué y
con todo mi ser esbocé las gracias a nuestro Creador, por permitir la
existencia de aquel grandioso y estupendo espacio, así como también, por el
hecho mismo de mi presencia para saborearlo con mi esencia.
Y fue tanto mi agitado encanto, que me dejé acunar por los brazos de
Morfeo, siiiiiii! …. Jajajajajaj … Este se apoderó de mi piel, de todo mi
cuerpo, cegó mis sentidos por largos instantes, lo pueden creer?. Y así, me
dejó recostar como poseída en aquel duro banco de cuesto mágico encanto, y
dormida quedé atrapada por sus lazos. Mientras, algunos quedaron leyendo al
otro extremo, y los demás, dejándose quemar de aquel astro solar que acariciaba
la inmensidad de aquellas aguas.
Al despertar, escuché a dos peleando por aquel infeliz banco, donde el
sueño me asaltó sin esperarlo, y al pobre Morfeo lo hicieron pedazos, “no más”
que por yo estarlo ocupando con mi cuerpo transfigurado, rápidamente me
incorporé, si!! … de un salto me paré, con un poco de vergüenza, algo
extrañada, algo risueña, un tanto enamorada de aquella playa, aun extasiada,
pero feliz de estar aun en aquel magnifico espacio, del cual no nos quisiéramos
marchar. En verdad, les cuento que, pareciera que todo aquello lo estaba
soñando!.
En otra lancha retorné al restaurant, donde degusté un rico y exquisito
manjar, todo de río, todo de mar, una que otra ave, arroz, ensaladas, postres,
cervezas frías, un poco de pan y algo más. Todo esto aunado a las finas
atenciones con las que nos abordaron los anfitriones de ese mágico lugar, los
cuales se desvivieron brindándonos una acogida excepcional, comprometiéndonos
de este modo, a que retornemos más rápido que en bola de humo a tan inolvidable
sitio espacial, pero que lamentablemente, de aquí nos debíamos marchar, pues
nuestra ruta debíamos de continuar.
Con las pilas recargadas, rebosantes de energía y con el mismo espíritu
aventurero que nos acompaña, subimos de nuevo al bus, para dirigirnos a conocer
otro sublime lugar. Y así, una vez más, entre risas, cuentos, cultura y cantos,
hacia el parque Nacional de la Sierra de Bahoruco nos aventuramos, para al Hoyo
de Pelempito conocer, pues no nos lo podíamos perder.
Ya subiendo hacia el sendero que nos habría de conducir hacia aquel otro
espacio tan deseado, nos anunció el chofer del bus, señores: "esto se esta
calentando y tendremos que detenerlo para ver hasta donde llegamos", …..
ja, ja, ja, ja, ja, … el bus se descompuso, jajajajajajaj, increible, pero cierto!,
jajajajajajjaj. Hasta esto hubo de
pasarnos, no, no, no, pero aun así, a éste, solo dejamos, para que así
resolviera lo que al bus estaba pasando, ya que no pudo llegar hasta el punto
que estaba pautado dejarnos. Todos
juntos bajamos y hacia el Hoyo de Pelempito nos encaminamos, aunque al final,
unos que otros, no quisieron acompañarnos.
Perdernos de aquel bosque frío y encantado, noooooo! ... Eso jamás!. Ni en
broma, para nada pensarlo, si de los cobardes no se ha escrito nada valioso y
nosotros vamos a lograrlo!
Si, si, siiiiiiiiiiii! … al Hoyo de Pelempito a caminar se ha dicho!.
Caminamos, y así con mi pierna aun adolorida por el golpe del día anterior,
con la esperanza de llegar hasta aquel famoso y frondoso hoyo, viví mi primera
vez, como una niña alegre y feliz, no es lo que están pensando, no se trata de
eso, no sean tan mal pensados, ja, ja, ja, ja.
Se trata nada mas y nada menos que de aquella hermosa tarde fresca y
crepuscular, cuando cerca y luego de llegado el ocaso, realicé la aventura de
precipitarme a caminar como nunca en mi vida lo había realizado, 7 ½ km de ida
a pie!!, junto a ''Lucas y Don Fernando", jajajaajajja … Si, tal y como
reza nuestro argot popular: Un ratito a
pie y otro caminando! ... Jjajajajajaj
Wao, wao, waoooo!. Nunca lo había pensado, y mucho menos intentado, y sin
embargo, me sedujo el Hoyo de Pelempito a recorrerlos como el primer gandul sin
ser desgranado.
Cuanto reír, cuanto gozar, pues a cada pasados cinco minutos con uno que
otro caso nos tropezábamos, todos desesperados por llegar primero, tal si fuere
una broma, como si fuese cuestión de orgullo quien lograse realizar antes que
nadie tan largo y relajante recorrido hacia aquel recóndito espacio.
Señores tómenlo al paso, le decía a algunos que nos pasaban muy
precipitados por llegar a aquel majestuoso bosque encantado, si lo importante
es llegar, no importa a que hora o cuando, si a eso es que salimos sin dos
veces pensarlo.
Y así, sumergida entre aquel entorno encantado, repleto de su magia
natural, con algunos de mis amigos, Manuel Santiago Muñiba, Santiago Taveras,
Rubí Valerio, Rhina del Villar caminando, bajo la frescura de aquellos altos
pinos y naturaleza reverdecidos, de tan esplendoroso y hermoso bosque, felices
y súper maravillados, junto a mi comadre Rosa Alba Pascual de Peña, mi fiel
asistente y colaboradora, su esposo Juan Pablo Peña Pallamps, quien asumió el
rol de sindico del bus por esos tres días, lo cual impecablemente logró,
manteniéndonos higienizados a ton y son, y a otros tantos, nos arriesgamos, un
ratito, un rato mas y otro tantito, casi llegamos, de veras?, ustedes que
creen?, si a penas estábamos empezando, pero nadie sabía hasta cuando!, ja, ja,
ja, ja, … porque la esperanza de llegar era lo que nos llenaba de ánimo.
Si muero de esta, usted irá presa!, esto es una falta de respeto!, eso me
gritó el Dr. Brea Tío, lleno de pánico y furor, quien por sus impotencias de
salud, tampoco llegó a aquel sueño por tantos deseado, pero al menos, no hay
que dudar que lleno de orgullo lo intentó. Ay Dr. Brea, por favor, seamos
conscientes y un poco sensatos, no es nuestra culpa que el bus sufriera
estragos antes de llegar al lugar pautado. Si Usted gusta, no siga tras
nosotros para que no se aflija. Ya veremos a quien enviamos para rescatarlo.
Minutos mas tarde, entre otros, nos topamos con Seferino Rodríguez,
diciéndonos, ¨ésto no se le hace a nadie, caminar tanto y por que nos hicieron
esto?¨, … a quien también el venció cansancio y su hazaña de llegar hasta el
Hoyo de Pelempito malogró, tremendo esfuerzo, saludamos su gran intención. Y
muy respetuosamente, le repeti lo mismo que minutos antes le manifestara al Dr.
Brea.
Desde lejos se oyó a alguien gritar: ¨Esto no tiene fin, devuélvanse!¨.
Mientras, seguíamos entre risas, ja, ja, ja, ja, cuentos y cantando, hasta que
pudimos encontrar en el camino, a otro desertor de aquel esperado destino, ah!,
verdad, miren nada más, era el profesor Nolberto Soto, quien absorto, solo, y
quien creyese que estaba perdido en aquel mágico bosque, y no sabia por donde
más debía recorrer para al Hoyo de Pelempito poder ver!.
Créanme que de aquel magno lugar se encontraba justo al lado al lado de El,
mas no lo sabia, y así, abandonó su inquietud de llegar al Hoyo de Pelempito,
mientras, corría despavorido, gritaba atónito y desesperado.
Mi pobre compadre quedó atrás por una molestia muscular, mas, su esposa me
acompañó hasta el final del camino. Que si esto, que si aquello, que si lo
otro, una excusa conducía a la siguiente, mas las fuerzas no les rindieron por
estar algunos enfermizos, otros por estar de apresurados, rezagados, por
refunfuñones, desertores de mágicas aventuras y disgustados, quedándose sin
vislumbrar ni desde lejos el Hoyo de Pelempito, maravilloso y encantado.
Pasadas largas horas, de repente venían de regreso unos que sí lo habían
logrado, el Lic. Alejandro Arvelo, el Agrim. Lepido Escarfuller, Lenin
Escarfuller, el Dr.Miguel Montalvo, Alejandro Capellán, junto al guía
turístico, Matos Feliz, y muy pocos tantos y nos dijeron a viva voz:
“continúen, les queda poco, es hermoso, hay que verlo y vivirlo, ya nosotros lo
logramos”!. Y haciendo nuestras esas positivas y alentadoras palabras, con mas
fe continuamos y así deleitarnos y lograr saborear de aquel lugar encantado.
Al Hoyo de Pelempito llegamos! … Mama míaaaaaaa!
Volví a quedar en shock! … Me quedé estupefacta, toda absorta … Esto es
demasiado! ... Es definitivamente majestuoso! … Apoteósico! ... Otra belleza
indescriptible!.
El Hoyo de Pelempito!. Escondido en
aquel refrescante sendero, entre suave y fuerte brisa, frío sin igual, neblina,
nutrición para el alma a lo natural, pureza, verdor, profundidad, inmensidad,
mágico, estupendo, majestuoso y sin igual!, una vista excepcional, una mezcla
de tantas cosas a la vez, belleza digna desde todo lo alto poder apreciar! …
Igual de fotos me llené, para mis hijos, mis nietos, para ti, o no se quien mas
a la vez, la podrán apreciar. Para personas como tú, como aquel, para usted, y
para seres soñadores y amantes de su Patria, como yo.
Ya retornábamos de regreso hacia el bus, felices, satisfechos de haber
logrado tan gratificante caminata, cuando a un kilómetro y medio fuimos
rescatados, por el guardia del lugar, momento en el cual, aquel guía pudo
percatarse de que habíamos personas allí a altas horas estoqueados y como ven,
no fueron solo 7 ½ kms. los que había recorrido, caramba!. Ya hasta se me había olvidado, pues en total
caminamos unos trece y medio kms., orondos y henchidos de orgullo porque lo logramos!,
Y así regocijados de infinitas satisfacciones por aquella insigne hazaña,
llenos de nuevas energías, e inmersos de todo cuanto el Hoyo de Pelempito a
nuestras almas pudo impregnar a todos los que finalmente hasta él logramos
llegar.
Fresca, jovial, y como si nada estuviese pasando, ya les dije antes, como
una quinceañera en sus mozos años, alegre, feliz, unas veces paraba, y otras
cantando, claro, y con mi botella de agua a sorbos pequeños dando y así
infinitamente extasiada por mi meta haber logrado. Sin prisa, sin agitarnos,
tranquilos, pero con mucho entusiasmo, y aunque muy pocos, pero al Hoyo de
Pelempito felizmente llegamos!.
Como previamente les contaba, muchos desertaron antes de lograrlo, a la
gran mayoría devolviéndose por el camino encontramos, quienes orondos se
abalanzaron, mas, al hoyo de Pelempito no llegaron, pero igual son dignos de
ser apreciados, por lo menos tienen la gracia de haberlo intentado.
Seguimos siiiiiiiiii! … Paramos nooooooooo! … Así de animosa retorné del
Hoyo de Pelempito tan pronto el bus abordamos!
Y si alguno me preguntase si volviera a caminarlo, con gusto respondería,
vale la pena de nuevo intentarlo!
Hacia el Hoyo de Pelempito, volveré, ra, ra, raaaaa!!! … si, volveré
cantado, entre risas, haciendo nuevos cuentos y caminando! … jjajajajaj
Ya de regreso a nuestro lugar de acogida, después de un suculento y
relajante baño. También sin prisa, unos, maravillados por la recién vivida
experiencia otorgada por la majestuosa y ecológica naturaleza, y otros,
abrumados, por no vencer sus perezas, por no completar sus proezas.
Desperté con la luz del alba, junto a una gran colaboradora, Natividad
Trinidad, quien me ayudó con gran entusiasmo a preparar el escenario en el que
más tarde rendiríamos honor a los padres dominicanos.
Si!. Sorprendimos a los padres en su día de días, y a todos los que hacia a
aquella aventura nos acompañaron para tan intrépido viaje, pues lo menos que
todos esperaban era un despertar con tan alegre disfrutar. Junto a ellos
compartimos un breve espacio, bien amenizado, entre regalos, música, poemas,
cuentos, risas y cantos y así iniciamos el ultimo día de nuestra aventura
lúdica-cultural, llenos de alegrías y de encantos.
Hacia Barahona nos encaminamos, el Arco del Triunfo atravesamos, en el
Parque Central la mayoría del bus se desmontaron, a mi bolso algo buscaba,
cuando de pronto me encontré con una amarga nube que ensombreció aquel momento
y me hizo presa de no poder salir a unirme al grupo y de varios puntos me perdí
de disfrutar, hasta que volví en mi, luego de aquel amargo sufrir.
De “los pintaos” no me perdí, hasta desde el bus unas fotos les tomé; más,
no pude disfrutar de aquel centro histórico barahonense, ni de sus iglesias
pautadas a visitar, sin telecomunicaciones me quedé, y sin visitar varios
lugares quedé, deseaba tanto apreciar la cuna de María Montéz, y ni el ateneo
ni los bomberos pudieron apaciguar aquella nube que arropó mi sien y mi piel
apoderándose de dolor todo mi ser.
El teatro de Ercilla no pude ver y hasta Casandra Damirón me reclamó por no
haber visitado su mansión, a la casa de José Martí, ni se diga, se enfureció
por perderme de su ardid.
Llegado cerca del medio día, retomé en parte mis fuerzas, y sin mucho
pensarlo, de nuevo al grupo me reintegré, pues debía de continuar con el
programa pautado y con altivez. Del Parque Temático también me enamoré, fotos
en el tomé por doquier; por el centro de la UASD de Barahona me abandoné y
hasta el Sortilegio de Cuto Estevez entoné.
En puro magnetismo me encontré, cuando al Polo Magnético de Cabral llegué,
ilusión óptica, incógnitas indescriptibles, verdades, mentiras, en realidad, no
lo se, pero de aquel lugar me magneticé.
El almuerzo de ese día no disfruté, solo refrescos y helados tomé, ya venía
algo abrumada por el producto de aquella nube que tristemente descubrí, mas de
aquel pulcro lugar me enamoré, la piscina, el pasto verdoso, las plantas, de
aquel esplendor, de la paz que me regaló y tanto bien hizo a mi ser, de su
gente, el entorno o no se qué.
"Biajaca" frita o al coco con moro y guineítos verdes hervidos
con una ensalada de suculentos aguacates todos degustaron a la espera del son
de “los palos de Jorge Luis”, en compañía de doña China y Cola Blanca, su
marido fiel. Con “las cachuas de Cabral, medio me asusté, pero igual de ellos
impregnada quedé.
Exóticos y exuberantes lugares ecológicos saboreé, de una rica fauna y
flora de mi hermosa Patria, con sabor a mi tierra, con olor a campo, con sabor
a verdad, por nueva vez me enamoré y con gusto al Sur de mi Patria he de
volver, y dejarme acunar por el Sendero de Bahoruco, donde el Hoyo de Pelempito
me ha de esperar, entre su frescura, sus altos pinos, su mágico entorno, su
verdor, Bahia de Las Aguilas, y cuantos otros espacios deba de nuevo pisar.
Y así, llenos de agradecimientos por el apoyo brindado a todos quienes
confiaron en nosotros: al Dr. Alejandro Arvelo Polanco, nuestro amigo-hermano
sin igual y enlace principal ante la Academia de Ciencias; al sr. Milciades
Mejia, actual Presidente de la Academia de Ciencias, junto a sus atent@s y
eficientes asistentes y colaboradores; a la Arq. Japonesa Capellán, actual
Directora Cultural del Ministerio de Cultura, mujer extremadamente laboriosa,
solidaria, incansable, colaboradora entregada y excepcional, quien mano a mano
hizo suyo este proyecto, sin medir espacios ni tiempos para su realización; a
Matos Feliz y Domingo Abreu Collado (espeólogo), del Ministerio de Medio
Ambiente; al actual Rector de la UASD, Mateo Aquino Febrillet, junto a los
distinguidos profesores: Dr. Nolberto Soto, Dr. Julio Minaya, a nuestro querido
biólogo-ambientalista, Luis Carvajal; Dr. Serefino Rodríguez; Sergio Mejía,
Gerente Gral. de Inmenol Industrial; al sr. Claudio, propietario de Copy Marca;
ETED; Leidsa; al Periódico HOY; a Glenis, Jenny y Laiza, del Centro Diocesano
de Cabral; a Miguel Leger, Director Cultural de Barahona; Dr. Temistocles,
cariñosamente Temo, coordinador de las Cachuas de Cabral, junto a estos; al
recinto de la UASD de Barahona, a "Los Pintaos" de Barahona; a Jorge
Luis, Dona China y Cola Blanca; Anke, su esposo y El Chino su hijo; al Centro
Cultural Perelló, al Personal del Ayuntamiento de Bani; a Santiago y su esposa
(anfitriones de Bahia de Las Aguilas); aquí los dejo, no sin antes reiterar las
gracias a todos los excursionistas sin excepción, los que me permito citar,
Alejandro Arvelo, Miguel Montalvo, Rodríguez, Salvador González, Leonardo De
Jesús Sánchez, Manuel Santiago Muñiba, Santiago Taveras, Mauricio Cesar
Rodríguez, Nolberto Soto, Rosa García de Soto, Anayansi Soto, Mesal Soto, Luís
Heredia, Juan Pablo Peña Pallamps, Rosa Alba Pascual de Peña, Seferino
Rodríguez, Rhina del Villar, Rubí Valerio, Juana Miguelina Reyes, Freddy Ortiz,
Luís Manuel Alejo, Pedro Alejo, Brunilda Alejo, Jeannette Alejo, Sonia Alejo,
Vilma Rodríguez, Jacqueline Núñez, José Peña, Miguelina Ortiz, Camelia Michel Díaz,
Alejandro Alejo, Rosa Núñez, Martín Hidalgo, Tiffani de Hidalgo, Ana Lidia
Abreu, Alejandro Capellán, Natividad Trinidad, Lepido Escarfuller, Lenin
Escarfuller, Héctor Brea Tió y por qué no?, también vaya nuestro agradecimiento
para el chofer de toda aquella aventura: Miguel Adón.
Y así, entre risas, cuentos, cultura y cantos, junto a ti que hoy me lees y
así concluyo con todo mi amor, mi música, cantos y todo cuanto soy, hasta que
volvamos a disfrutar de una nueva aventura igual o parecida a la que te expreso
hoy!. De una forma u otra todos formaron
parte de esta aventura, por eso los llevamos en nuestro canto!
© Copyright MAXIMA HERNANDEZ.
01/AGOSTO/2012.

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